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Hace unos días me decía una amiga que su novio no la llenaba. Pensé que se refería a una cuestión emocional del tipo "no me ama como yo le amo", o "tenemos intereses diferentes", pero se refería a un cuestión meramente sexual. Vamos que la criatura la tiene pequeña.  Seamos sinceros. Si de penetración se trata, no es lo mismo tirarse a un caballero que necesite preservativos XL que a otro que cumpla con la media coreana de 9,6.
Lo de que el tamaño no importa es una milonga que inventó algún necio que no conocía otra cosa que la postura del misionero y que probablemente la tuviera pequeña.
Antes de comenzar con el linchamiento, dejad que me explique. Con esto no quiero decir que tirarse a un tipo al que apoden "little pony" sea más satisfactorio que tirarse a tu novio, pareja o whatever que atesore un miembro de tamaño standard. O sí, depende de las habilidades amatorias de cada uno. No sé si me explico. Pongamos un ejemplo:
Sábado noche. En la barra está el chulazo que te trae loquita, y hoy no se te escapa, eso seguro. Sabes que va a ser una noche, pero nena, que te quiten lo bailao. Coges aire y from lost to the river. Él no se resiste a tus encantos y os vais en busca de un sitio más tranquilo, léase coche, casa, piso de tu amiga Pepa, parque, o donde sea que te apañas. Te frotas las manos y te preparas para el polvazo de tu vida peeeeero resulta que el zagal es un inútil redomado y te ha provocado bostezos en vez de orgasmos. Efectivamente aquí el tamaño no importa. Sin embargo también existe la posibilidad de que el macropene, quiero decir el muchacho, sea un virtuoso del Kamasutra, en este caso el tamaño SÍ cobra importancia y cómo.
Algunos estaréis pensando: "Joder, Eva Picadillo aviada va si sólo lo reduce a la penetración". Por supuesto que no lo hago, los preliminares son lo mejor, y cuanto más largos mejor, (¡Tres hurras por el sexo oral!) incluso la mayoría de las ocasiones es lo mejor del sexo, pero si tienes la suerte de acompañar con un buen tallaje, mejor que mejor.
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Pero es aquí donde está el truco, ya que los considerados "pequeños" crecen bastante más que los grandes cuando están en erección.
Por eso la superioridad de la raza negra (y no de todos los negros, por supuesto) solo es evidente cuando el "miembro" está en reposo ya que en erección la diferencia apenas supone algún centímetro de más.
Volvemos a lo mismo, calidad o cantidad, algo que puede cambiar el curso de la historia. Sin ir más lejos Enrique VII fue capaz de crear toda una religión para poder casarse con Ana Bolena. famosa por sus pechos pequeños pero con una particularidad que obsesionaba al rey: tenía tres.
Por cierto, resulta curioso que la gente se obsesione por el tamaño del pene pero no diga nadie nada de los testículos, cuando al fin y al cabo estos se pasan la vida cambiando de tamaño, subiendo y bajando, muchas más veces que su "compañero" de fatigas.