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No fué un día de oficina cualquiera |
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Escrito por patojad
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Martes, 25 de Octubre de 2011 16:16 |
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 Trabajo en una oficina de una empresa muy familiar donde las distancias entre jefe y empleados no es demasiado grande por no decir que son inexistentes la convivencia todos los días es muy amable y cordial pero sin demasiados formulismos, entre amigos prácticamente, desde que entré a trabajar hace ya cinco años siempre mi jefe de sección ha sido muy correcta y educada siendo su trato muy amable, es un hombre casado sin hijos pero que cuida muy bien su aspecto y aseo personal. Todas las mañanas cuando entra por la puerta su perfume se expande por todos los despachos dando una sensación de frescor que me resulta muy agradable, pero incluso por las tardes después del día de trabajo su olor de sudor también me resulta agradable, con ello no quiero decir que me gusta pero si que no me importó nunca desde que empecé en esta empresa tener una experiencia sexual con él. El problema es que todo y que su amabilidad era exquisita y su trato excelente jamás me dio pié a poder iniciar un flirteo con Marcos que es su nombre, pero aquella tarde hubo una llamada que altero mucho la tensión en el trabajo un estudio que teníamos que entregar para la semana siguiente se nos exigía para dentro de dos días siguientes a esa llamada , la conversación duró más o menos diez minutos, lo suficiente para hacer sudar a Marcos más de lo habitual y con ello consiguió que ese olor que ya me gustaba de por si se acentuara un poco más, la cuestión es que sin quererlo me encontraba con una sensación de estar más predispuesta a tener un rato de buen sexo con Marcos. Como yo jamás había tenido oportunidad de sugerirle nada y dado que aquella tarde solo quedábamos los dos empecé a acariciarme suavemente con mis manos entre las piernas me encontraba excitada y tenía necesidad de tocarme, total quien iba a verme solo estábamos los dos, así que tranquilamente fui tocando y tocando de tal manera que no pude aguantar más y aparté un poco mis braguitas y empecé un masaje más profundo introduciendo mis dedos a la vez que con mi otra mano me acariciaba la nuca a los pocos minutos mi mano de la nuca bajó hasta mis pezones y fue tal la excitación que sin quererlo se me escapó un gemido .Marcos al oírlo preguntó si pasaba alguna cosa y yo con gallo incluido contesté que no, que no pasaba nada y continué para intentar llega a donde lo había dejado, si darme cuenta a Marcos se le cayó un bolígrafo al suelo y rodó , sin yo saberlo, por debajo de la mampara separadora de su mesa y la mía así que sin poder evitarlo al agacharse a recogerlo se encontró con la sorpresa de mis manos trabajando mi sexo, yo no me di cuenta pero sin mediar palabra reptando como una serpiente pasó por debajo de la mampara y mis dedos ya no estaban solos una mano apartó la mía y su lengua empezó a juguetear con mi sexo hasta tal punto que sin decir nada me rompió las braguitas sujetó con sus dos manos mi trasero y no dejo de mover su lengua como jamás hubiera soñado que un hombre pudiera hacer , al llegar el orgasmo aparté mi silla empujé a Marcos hacia el suelo, le bajé los pantalones e introduje su miembro dentro de mi hasta conseguir ese segundo y tan esperado orgasmo una vez en ese estado aceleré el ritmo hasta notar el estallido de Marcos dentro de mi llegando en ese momento a mi tercer orgasmo, en ese momento decidí de poner fin a esa locura me levanté fui al baño a recomponerme y al salir me encontré de frente a Carla otra compañera que había venido de la calle al verme me miró a los ojos y me dijo : ¿Te encuentras bien? , te noto un poco desencajada. A lo que yo contesté : Jamás he estado mejor que en este momento. Desde aquel día no he tenido la oportunidad de quedarme a solas con Marcos y jamás hemos comentado nada de aquel día.
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Última actualización el Martes, 25 de Octubre de 2011 19:35 |