|
 como todas las vacaciones de verano suelo ir a mejorar mi tenis, siempre suelo ir al mismo club donde un profesor de los de antes te enseña como ponerte en la pista y la manera de golpear la pelota con la raqueta, suelen ser unas clases muy monótonas pero es una persona muy amable que sabe dosificar muy bien los esfuerzos de las alumnas. La sorpresa de este año ha sido que Marcos, que así se llama este hombre no se encontraba muy bien de salud y había delegado sus alumnos estivales en su sobrino Tomás. En prncipio no tenía porque cambiar nada dado que las clases de tenis ya sabemos lo que son, correr sudar y charlar entre las compañeras de fatigas. Como siempre por la mañana temprano recogía a mis amigas y con nuestros bartulos deportivos a disfrutar. Aquella mañana las cosas empezaron con mal pié, al recoger a mis dos amigas ninguna de las dos podía ir a clases así que yo solita a castigar mi cuerpo. Al entrar en la pista los típicos calentamientos,estirar articulaciones etc.El problema es que al ser una persona sola el esfuerzo es mucho mayor con tan mala suerte que con un mal paso terminé con mi cuerpo en el suelo y un fuerte dolor en mi tobillo. En pocos segundos me encontré en los brazos de Tomás, por cierto unos brazos musculados y tremendamente jóvenes. Al no cesar mi dolor me llevó a recepción para preguntar por la fisioterapeuta pero por lo visto no era mi día y en esos momentos había salido a una emergencia fuera del club, la cuestión es que Tomás se ofreció a ponerme un poco de pomada en el tobillo, yo le dije que sin ningún problema que era lo mejor que podía hacer, la cuestión es que terminamos los dos en la sala de masajes y aquí empezó lo mejor del verano. Tomás me quitó las deportivas los calcetines y me puso un cojín en la nuca, hasta ese momento mi cabeza estaba más pendiente del dolor que del pedazo de cuerpo de Tomás, pero justo al colocarme el cojín en mi nuca me rozó sin querer uno de mis senos y en ese momento como si de una sacudida eléctrica se tratase se me pusieron muy duros los pezones marcando claramente debajo de mi camiseta, yo creo que él se dio cuenta porque le miré a los ojos y desvió la mirada hacia mi tobillo rápidamente. Cogió la crema y empezó a aplicarla en mi tobillo con un suave masaje, en otras circunstancias lo más normal era que me hubiera quedado dormida pero después del roce en mi seno me produjo mucha excitación, yo sabía que la diferencia de edad era muy grande y que seguramente no provocaría ninguna excitación en él pero noté un aumento en el volumen de sus pantalones y eso aún me puso mucho más excitada, no pude aguantarme más y sin decir nada le cogí su mano y le hice que subiera hasta mis braguitas de deporte, al principio el puso un poco de resistencia pero no tardó en acariciarme muy despacio, poco a poco introdujo dos dedos por el lateral de mis braguitas y empezó a tocarme los labios vaginales con una destreza mayor que su conocimiento tenístico es como si lo hiciera yo misma, a los que no tardé ni 15 segundos en encontrarme completamente húmeda dado que soy muy propensa a dejar mucho flujo vaginal. Él se quedo un poco parado de la cantidad de flujo que mi vagina produce y no tardó en bajarme las braguitas para poder seguir acariciando una y otra vez mis labios vaginales, de repente como a consecuencia de un susto deja de tocarme ,pero no fue sino para quitarse la camiseta, separarme las piernas y producirme uno de los placeres más grandes que he tenido en mi vida con su lengua muy caliente del sol de verano no paró de jugar con mi clítoris hasta conseguir que tuviera uno de los orgasmos más salvajes que he tenido en mi vida. Después de bajar de las nubes con mis dos manos empecé a tocar su pene tremendamente duro una y otra vez intenté bajar mi cabeza hasta él pero no me dejó hasta que bruscamente me dio la vuelta en la camilla y me penetró por detrás con tanta fuerza e intensidad que no tardé en tener otro orgasmo y justo cuando vuelvo a bajar de las nubes me da otra vuelta me quita la camiseta y se corre encima de mis pechos justo en ese momento tengo el tercer orgasmo a la vez que él con tan mala suerte que por los altavoces del club requieren la presencia de Tomás en la recepción, en pocos segundos nos vestimos yo me quedo en la camilla limpiándome un poco para ir a la ducha de los vestuarios y el sale por le pasillo hacia la recepción. La verdad es que jamás hubiera pensado que una torcedura me daría tanto placer, por cierto no he dicho nada a mis amigas el resto del verano las clases fueron normales aunque creo que tengo ganas de tener otra caída.
|