| Una playa sospechosa |
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| Escrito por patojad |
| Martes, 05 de Julio de 2011 23:49 |
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![]() Una tarde como otras tantas que me dispongo a ir a la playa después de mi jornada intensiva,recuerdo que era jueves por el estado de cansancio de mi cuerpo y como ya es habitual llego a casa me pongo bañador,cojo los bartulos y a la playa que por suerte la tengo muy cerca de casa, más o menos unos cinco minutos de un relajante paseo. Ese día recuerdo que la playa no tenía demasiadas personas asi que pude escoger una zona tranquila entre unos pequeños arbustos playeros que forman pequeñas dunas,en esta situación ni ves mucho ni eres demasiado visto. La cuestión es que una vez en posición horizontal me relajo hasta tal punto que me quedo dormido profundamente,pero siempre dejas un sensor aberto para posibles sustos, la cuestión es que a los 15 minutos noté unas pisadas cerca de mi zona pero demasiado cerca como para no abrir un poco los ojos y ponerme en alerta. Mi sorpresa fué mayúcula cuando pude observar los dos pedazos de cuerpazos que se tumbaron cerca de mi, eran dos mujeres tremendas de cuerpos esculturales, el caso fué que ya no podía dejar de pensar en ellas y mi siesta ya se hizo imposible. Al poco rato de repasarlas de derecha a izquierda y de arriba a abajo una de ellas se acerco hasta mi gateando entre la arena y me susurró al oido si me apetecía que me hiciera unas caricias, que tenía ganas de compañía, claro está que no dudé ni un solo momento en decirle que si, a lo que ella contesto que solo ponía una condición,solo podía tocar ella y yo tenía que permanecer quieto sin mover ni un solo músculo. Al principio me pareció una cosa insólita pero como estaba muy excitado no lo pensé muco y le dije que si, ella empezó con su lengua a recorer mis orejas, después mi cuello y hombros,yo estaba en el cielo y de rrepente me pidió que cerrara los ojos. Yo ya no estaba para tomar decisiones asi que a todo le decía que si, a lo que ella siguío recorriendo mi cuerpo acariciando mis pezones mis abdominales y mi ombligo, en ese momento noté más manos en mi cuerpo que empezaron a acariciar suavemente mis tobillos hasta las rodillas y sin pedir permiso me vendaron los ojos para que no pudiera abrirlos, una vez vendados las manos siguieron por mi cuerpo hasta llegar al bañador que bajaron con dificultad dado que mi estado era de máxima excitación. En pocos segundos unos labios mucho más carnosos empezaron a acariciar mi miembro y entre las caricias y la sensación de esos labios carnosos en mi miembro no tardé mucho en sentir unos de los mejores placeres de este mundo, después de la explosión huebo unos segundos de calma y me quitaron el pañuelo, mi sorpresa fué superior seguían las dos mujeres esculturales pero habia una tercera persona que era un hombre. No di muchas vueltas a mi cabeza me lancé al agua un poco acelerado y a día de hoy sigo pensando en que porcentaje participó el hombre de aquella experiencia, la verdad es que fué muy intensa y no me importaría repetir.
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lo único que no me gusta es lo del hombre por en medio