| Visita al ginecólogo |
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| Escrito por Marian |
| Lunes, 31 de Enero de 2011 08:16 |
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Se dice que lo de ver la botella medio llena o medio vaciá es según se mire; cada vez que tengo que ir a la revisión con el ginecólogo intento pensar que la botella está “medio llena” ¡Qué desagradable me resulta! ¡Prefiero al dentista! que ya es decir. La mayoría de gente con la que hablo le tiene pánico. Yo el “pánico” se lo reservo a mi ginecólogo. En fin no me quedaba otra.
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Me metí en la ducha esta vez insistiendo en mi parte íntima, que dentro de un rato dejaría de serlo... me imaginaba como suele ser, toda abierta de piernas...subida en ese “odioso” sillón con mis tacones encajados en esos soportes metálicos destinados a encajar nuestros zapatos para asegurarse que cuando nos revise por dentro no nos cerremos de piernas... Llegue a la consulta y tuve que esperarme hasta que me tocara mi turno. Me estaba poniendo cada vez mas nerviosa pensando que pronto me llamarían y pensaba... ¿qué no me iré corriendo? Cuando yo misma me iba a contestar oí mi nombre, estaba claro que ya no me escapaba. Pasé a la habitación donde el ginecólogo, allí sentado en su sillón, amablemente me saludaba y me invitaba a sentarme; seguidamente me dijo: “Pasa detrás del parabán y te desnudas de la cintura para arriba que ahora voy”. Me senté en la camilla, Él de pie delante de mí se puso a palpar mis pechos. Había que revisarlos bien... Cuando terminó me dijo que me vistiera, y luego que me desnudara de cintura para abajo y lo que sigue es subirte al “potro”; me abrí de piernas encajando los zapatos en el sitio destinado a ello que parece que está hecho a medida, mas bien de tamaño reducido, y allí delante el ginecólogo sentado con un foco alumbrando mi coño para verlo todo muy bien, y todas sus piezas que lo componen... labios mayores, labios menores, mi clítoris y el punto G que no se ve pero te lo encuentra con esa “revisión”. Primero cogió una especie de polla dura pero dura, le puso un preservativo lo lubricó y ¡ahí va! todo metido dentro de mi vagina que de la presión que sentí pensé que en la ecografía me iba a mirar las amígdalas. Luego se puso unos guantes y me dijo: relájate...(y disfruta pensé) metió sus dedos con suavidad dentro de mi vagina y empezó a moverlos como buscando algo, pero esa delicadeza hizo que Yo me empezara a excitar. El roce de sus dedos, mi clítoris aumentando su tamaño y sin darme cuenta se me escapó un gemido. Miré a los ojos del ginecólogo, como buscando su comprensión, pero en sus ojos vi deseo, deseo de sacar sus dedos de mi vagina y sustituirlos con su polla.
Comentarios (2)
Hay que estudiar mucho?
1
Jueves, 10 de Febrero de 2011 20:17
martix
para poder ser ginecólogo y disfrutar de estas tremendas vistas tan majas, jejej eso no es cierto tengo amigo ginecólogo y la verdad es que hay que sufrir mucho con algunas cosas que no estan tan higiénicas
El punto tres
2
Sábado, 19 de Febrero de 2011 10:15
Silencio
Imagino que la o el auxiliar de ginecología quedó impactada/o de dicha revisión.
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| Última actualización el Lunes, 07 de Febrero de 2011 23:58 |




Sólo con una mirada nos dimos cuenta que los dos lo deseábamos. Se bajó sus pantalones saco su polla erecta, rápidamente se puso un preservativo (que bien que los tenia tan a mano) porque estábamos ardiendo de deseo, yo con las piernas tan abiertas que nunca antes me había agradado tanto esa posición y una posición tan cómoda para que Él me penetrara...que parecía que cabalgaba sobre mí y así era, menudo trote...¡con un compás de vértigo! Tuve un orgasmo que casi sentí que perdía el conocimiento y Él tuvo que sentarse. Le temblaban las piernas, y su rostro de un color rosado subido... y qué bueno mi subida al “potro” para Mí tuvo sentido eso de llamarle “potro”. Nunca cabalgué con tanto gusto y con ese placer...