| Bendito atasco |
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| Escrito por patojad |
| Domingo, 01 de Agosto de 2010 21:17 |
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No todos los meses de Julio son iguales, fines de semana en las carreteras esperando y esperando en caravana a que el coche de delante nos deje paso para finalmente llegar a la playa y refrescarnos. Este año no puedo decir lo mismo este mes de Julio de 2010, lo recordaré el resto de mi vida y ahora os explicaré el porqué. Como siempre seguía en mi carretera de todos los fines de semana. Cansada de esperar mi turno observé como un coche salía de la carretera por un camino de tierra muy decidido y eso llamó mi atención hasta tal punto que decidí seguirlo. Después de unos cuatrocientos metros un fuerte golpe en los bajos de mi coche me asustó pero pensé que no era nada más que un golpe, mi sorpresa fue mayor cuando a los cinco minutos más tarde el coche se paró él solito sin más, miro a derecha e izquierda y nada de nada solo campo así que no se qué hacer, pero al parecer siempre hay alguna señal que nos da la pista para solucionar nuestros problemas. A lo lejos veo algo que brilla y parece una ventana así que me dirijo hacia ese resplandor. A los 10 minutos de caminar, frente a mí una casa espantosa sacada de una película de terror pero es lo único que tenía para solucionar mi problema, al llamar a la puerta un puñado de arena en mi cara y entro en un sueño profundo, al despertar me encuentro atada a una mesa vieja de madera de pies y manos con una sábana verde encima completamente desnuda. No veía a nadie, sólo notaba que manos pequeñas me tocaban por todo el cuerpo, era una sensación extraña, no podía gritar ni podía moverme pero sí podía notar como esos dedos pequeños me acariciaban los pezones y mis piernas, era una sensación extraña entre placer y pánico. Había un silencio extremo y seguían tocándome sin llegar a tocarme mi vulva. Yo estaba muy excitada y esas manos no paraban de moverse por todo mi cuerpo. De repente las manos cesan en su movimiento y noto algo más húmedo que empieza a acariciarme los tobillos, tengo la sensación que es una lengua y poco a poco se acerca hasta mi vulva muy humedecida en esos momentos y sin detenerse empieza a introducirse dentro de mí sin parar. Es un tremendo placer que no puedo contener, estoy inmóvil pero puedo sentir y además con mucha intensidad. A los tres minutos sin detenerse llegó al orgasmo y me saltan las lágrimas de placer, en ese momento se detiene pero noto como una segunda lengua empieza por los tobillos y así hasta siete veces, siete fueron las que conté porque me desmallé. Al despertar estaba otra vez en la misma carretera de siempre, la de cada fin de semana, y un guardia urbano picando en mi ventanilla del coche y diciendo: "Señorita, señorita ¿se encuentra usted bien?". Al parecer me había desmallado por el efecto del calor o quizás se trata de un viaje espacio temporal, lo cierto es que mi braguita del bañador estaba muy mojada y yo con una sensación de satisfacción máxima.
Comentarios (2)
no veas que suerte
1
Miércoles, 04 de Agosto de 2010 21:20
pasota
yo tambien quiero ir a esa casa jolines
Sueños urbanos
2
Sábado, 07 de Agosto de 2010 16:43
Aurora Borealis
Estoy entre que ha sido un sueño urbano de lo más inesperado o quizás una abducción marciana
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| Última actualización el Lunes, 02 de Agosto de 2010 21:51 |



