El Segundo Sexo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Aurora Borealis   
Domingo, 21 de Diciembre de 2008 20:57

El segundo sexo, es un libro escrito por una mujer: Simone de Beauvoir. En el momento de escribir su ensayo la autora tenía 41 años. Fue un rotundo éxito de venta y es considerada una de las obras más relevantes, a nivel filosófico, del siglo XX. "El segundo sexo" es considerado hoy como la obra principal de referencia de la corriente denominada feminismo de la igualdad.

ContratadaEs un libro "no-pensado". ¿Qué había supuesto para ella el hecho de ser mujer?. No debemos olvidar que, aunque sea de manera provisional, la humanidad sigue dividiéndose en dos categorías (mujer/hombre) cuyos destinos son radicalmente diferentes. Es lícito, por lo tanto, preguntarse qué es una mujer.

"La experiencia vivida" se elabora con diarios de mujeres, testimonios directos, historiales clínicos;  reconstruye la "experiencia vivida" de las mujeres, expone los modos a través de los cuales se tipifica a la mujer dentro de los estereotipos de narcisista, mística y/o enamorada.

"Hacia la liberación", especifica una salida, la independencia económica como condición de posibilidad de toda independencia legal, social, cultural. Y debe ir unida a la lucha colectiva; el grupo de mujeres ha de tomar conciencia de su opresión como única posibilidad para la emancipación individual.

“La sociedad humana no se somete pasivamente a la presencia de la naturaleza sino que la transforma y la hace suya".

La mujer, (coqueta, frívola, caprichosa, salvaje o sumisa, obediente, cariñosa...) es un producto cultural que se ha construido socialmente. "No es la naturaleza la que define a la mujer sino que es ella misma la que se define al hacer suya la naturaleza a través de su vida emotiva.

El ideal de la mujer es reconquistar su propia identidad específica y desde sus propios criterios. Muchas de las características que presentan las mujeres no les vienen dadas de su genética, sino de cómo han sido educadas y socializadas.La mujer necesitará de un esfuerzo moral mucho mayor que el del hombre para poder escoger el camino de la independencia. Ella se conoce y se escoge, no en tanto que existe para sí, sino en la medida en que el hombre la define.

La mira es puesta en particular “desde la mirada masculina”. Se desplaza a una descripción de la infancia de la mujer, de su iniciación sexual, de la época de madurez hasta el final. Se pasa luego a considerar y describir a la mujer en situación: la madre, la prostituta, la lesbiana, la narcisista, la enamorada, la mística.

Un mundo en el que predominase la igualdad de los sexos, tanto hombres como mujeres estarían contribuyendo a la propia liberación del propio género. Ambos se beneficiarían. Si la mujer tuviese claramente definidos sus propios objetivos, se focalizaría menos sobre el hombre y ante el hecho de una menor retracción éste obtendría una mayor libertad.

Son muchos los hechos que hablan del silencio de la mujer en contextos como la violencia en los malos tratos, el acoso sexual; o en la conocida ya mundialmente, agresión quirúrgica de la ablación, a la que están sometidas muchas niñas africanas con el consentimiento de las mujeres adultas (sus madres, sus abuelas...), las cuales siguen consensuando este rito simbólico de su cultura; o, cómo no, la invisibilidad cubierta bajo los chador de las mujeres árabes, las cuales a través de las finísimas rejillas ven cómo son anuladas por gobiernos conservadores y dictatoriales subyugados por un fundamentalismo mulsulmán, o viceversa; o, la explotación laboral a la que está sometido el grupo de mujeres (entre otros) de los países llamados del "tercer mundo".

Segundo sexoComentario A.Borealis

Lo cierto es que la definición de mujer, en pleno siglo XX I dista de definiciones concretas mencionadas en la obra, pues una gran parte de mujeres han logrado cambiar la imagen de la mujer como la tradicional ama de casa, tomando las riendas de su vida y demostrando que puede ser independiente y valerse por sí mismas sin la necesidad imprescindible de tener un varón a su lado. Esto no implica de ninguna manera, que la mujer no quiera saber nada de lo hombres, etiquetándolos negativamente. Se trata más bien de que la mujer generacional o no, de hoy en día, se centra en ella desde un punto de vista de persona antes que de género femenino, al igual que al hombre lo ve como a una persona antes de que un varón “el que lleva aquello entre las piernas y camina sin cerebro”. El movimiento feminista tiende a pecar de extremista y generalista.

Aunque bien es cierto que en la historia, las mujeres han pasado de no poder ni votar en las elecciones, o no poder realizar algo tan sencillo como: comprarse por ejemplo una lavadora,” sin la firma imprescindible del que fuera su marido, aunque ésta dispusiera de dinero”, o de poder estudiar como prioridad personal, cuando las obligaciones en casa facilitaban esos privilegios para los hombres (y estoy aludiendo a menos de un siglo de antigüedad, que no es tanto tiempo), es obvio que los tiempos van mejorando para la mujer, en todos esos sentidos y en muchísimos más.

Se ha despertado una mentalidad mucho más abierta, con muchísimos menos prejuicios. Concretando un poquito, sabemos que la edad de una mujer u otra, puede hacer que su madurez o juventud condicionen bastante la perspectiva de pensamiento sobre el hombre y también sobre sí misma.

Personalmente pienso que se avanza a pasos gigantes hacia la mejoría personal, tanto de hombres como mujeres, y que de una forma u otra ya existe un gran porcentaje de hombres y mujeres que optan por la compatibilidad de ambos sexos, despojándose de competencias y complementándose para enriquecerse mutuamente y a la vez, personalmente. No deberíamos competir, ni criticar los géneros con tanta ligereza, al fin y al cabo, aquello de “qué haríamos los hombres sin las mujeres”, se puede aplicar perfectamente a “qué haríamos nosotras sin los hombres”. Porque no nos engañemos, las mujeres son maravillosas, o las hay e igualmente los hombres son la llave de nuestra alma, que los hay.

El futuro siempre es incierto, pero sin irnos a posturas feministas o machistas extremas porque ambas se equivocan al distanciarse de la noción de la realidad, buscamos un equilibro en casi todos los campos de nuestra vida, a nivel de género, tanto psicológica como emocionalmente, porque lo necesitamos para disfrutar de la vida. Buscamos cada vez más la comunicación como base de la sabiduría e inteligencia de la evolución de la humanidad, de la persona y del ser, con el fin de alcanzar la felicidad o lo que más se le aproxime.

"Ser mujer no es esencia ni destino"

 

"No se nace mujer: se llega a serlo".

 

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