No somos ricos PDF Imprimir E-mail
Escrito por profesora aguacate   
Martes, 16 de Diciembre de 2008 23:57
NO SOMOS RICOS…Y LOS NIÑOS DEBEN ENTENDERLO

EL VALOR DEL DINERO

A los niños les resulta difícil entender la relación entre el dinero y el trabajo que sirva para ganarlo. Y más si dudamos en hablar con ellos de estos asuntos materiales, por miedo de que esta realidad haga tambalearse su mundo infantil. Una preocupación inútil, puesto que se encuentran con el dinero a cada paso: en la televisión, en el colegio… Es preferible, por lo tanto abordar el tema abiertamente, en familia.

A partir de los 3 ó 4 años un niño puede entender bien, si nos tomamos el tiempote explicárselo, de donde viene el dinero. Se le puede decir que el trabajo sirve para ganarlo, y que guardamos el dinero en el banco igual que él guarda sus monedas en la hucha y luego lo sacamos poco a poco, para  pagar la casa, la comida… y las “chuches” y los juguetes. Es preciso insistir en que nuestra reserva de dinero no es inagotable, y que hay que gastarlo con cuidado.

EL VALOR DEL SACRIFICIO

Hay que explicar a los niños que los adultos no compramos todo o que queremos. Tenemos que escoger. A partir de los 4 ó 5 años, podemos hablarles de ello: “estas vacaciones no podemos ir a las montañas, porque nos acabamos de mudar de casa, y no se puede hacer todo al mismo tiempo”. Cuando la situación se explica sin angustia, el niño entiende muy bien los argumentos, sobre todo, si percibe que toda la familia está haciendo un esfuerzo. Entonces se siente orgulloso de contribuir también.

EL VALOR DE LAS MARCAS

El recreo se esta convirtiendo cada vez más en un foro sobre las virtudes de unas marcas sobre otras. Para que los niños no se sientan marginados, muchos padres ceden y compran productos de marca a pesar del precio, casi siempre excesivo, por una simple etiqueta.
El objeto puede ser más o menos caro, pero su originalidad es la que tiene valor. Así establecemos una connivencia con el niño, le mostramos que no gastamos el dinero de cualquier modo y que nuestras compras corresponden a nuestras convicciones y no al dinero del que disponemos. Enséñales a que estar orgulloso de ser “un poco” diferentes es ofrecerles una verdadera riqueza, aunque al niño le cueste algún trabajo asumirla.

EL VALOR DE LOS OBJETOS

Para un niño, tiene el mismo valor un objeto lujoso que uno de un euro. Y ese valor será escaso si los obtiene sin que vayan creciendo sus ganas de poseerlos. Por eso es importante que pase un tiempo entre el deseo de algo y su satisfacción, se cuente o no con los medios para ofrecer al pequeño lo que reclama.
No hay que ceder en cuanto pide algo. Eso sería una especie de rendición por nuestra parte. El problema de las compras caprichosas es que el niño se acostumbra a obtener lo que quiere cuando quiere, independientemente del periodo del año o el precio del objeto.
Hay que explicarles que el dinero no crece como las setas en el campo; que cuesta mucho esfuerzo conseguirlo y que ellos no necesitan todo ya.

 

 

 

Comentarios (1)
Un problema social
1 Domingo, 11 de Enero de 2009 10:40
Aurora Borealis
Realmente es un problema social pues los propios padres son los que fabrican niños consumistas al ceder a sus antojos televisivos y demandas por imitación de otros amiguitos suyos en el cole. Pero mamá,papá, si todos tienen móvil, o pc o lo que sea. Y claro, queremos darles todo y más, y terminamos entrando en ese círculo vicioso del consumismo que se aleja de la realidad. Los niños juegan con un vaso de plástico, no necesitan video consolas, pero es difícil inculcarlo pues la sociedad nos educa pésimamente en ese aspecto a todos. La tecnología es avance, pero no es sentimiento. Lo que les llena a los niños es lo que nos llena a los adultos, aprender, sonreir y utilizar la imaginación es la base de la felicidad y autoestima de nuestros hijos, y todo eso va mucho más allá del saber utilizar un aparatito digital o llevar una bici con mótor y equipada como si fuera casi una de verdad. En fin, yo la primera, caigo en la trampa, pero siempre tenemos que intentar buscar la felicidad no la complaciencia inmediata de una sonrisa que no es verdadera, sino tan ficticia como lo virtual que hay en el consumismo fuera cuerda de juguetes que acaban siendo regalados, guardados en el baúl de los recuerdos o incluso en los contenedores, porque al final lo que hacen es ocupar un espacio vacío, pues no llenan a nuestros hijos, más bien lo que hacen es ocupar espacio en nuestras casas.

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Última actualización el Viernes, 02 de Enero de 2009 21:58