| Tengamos la fiesta en paz |
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| Escrito por profesora aguacate |
| Viernes, 07 de Noviembre de 2008 18:06 |
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SE NIEGA A IR A CASA DE LOS TIOS A CENAR Las reuniones familiares aburren a cualquier niño. Sobre todo si no hay más niños de su edad. Se puede solucionar de varias maneras, por ejemplo, invitando a uno de sus amigos o dejándole llevar sus juguetes. Otra forma de engancharle es planear juegos en los que participemos todos, grandes y pequeños. Cada casa tiene sus tradiciones, pero siempre es posible improvisar actividades de sobremesa que atraigan a los niños: concursos de karaoke, juegos de magia, curiosear en los armarios en busca de ropa antigua para disfrazarse, u hojear los viejos álbumes de fotos mientras los mayores cuentan anécdotas de cuando eran pequeños.
De pequeños se pelean por adornar el árbol, montar el belén, poner la mesa… Pero a la edad de 7 a 10 años se hacen lo remolones. Les molesta ser unos mandados, por eso, si les dejamos dar ideas de cómo decorar la casa o cómo celebrar las fiestas, tal vez les apetezca echar una mano. Pueden ayudar a planear las comidas y a hacer las compras, redactar el menú con nombres rimbombantes y escribirlo en tarjetas que repartirán a cada comensal, o engalanar la casa con adornos hechos por ellos (piñas pintadas, guirnaldas realizadas con cartulinas, etc.) Para no quitarles las ganas de colaborar, debemos aceptar sus ideas y permitir que ayuden a su modo. HA PEDIDO UN ORDENADOR CARÍSIMO (Y NO PODEMOS COMPRÁRSELO) Si después de explicarles nuestras razones, insiste, habrá que zanjar la cuestión: hay cosas que no pueden ser y debes entenderlo. Tal vez si les damos la opción de que él pague la mitad, se hará una idea de lo que cuesta ahorrar semejante suma de dinero. Ante la alternativa de quedarse sin regalo, es probable que reaccione y pida algo más razonable. A esta edad (7 a 10 años) siguen deseando hacer cosas como sus padres; si le llevamos a una juguetería o a una ludoteca, y probamos juntos distintos juegos y juguetes, seguro que encontramos algo que le guste. NO AGRADECE LOS REGALOS Y SIEMPRE QUIERE ALGO MAS Unas veces reciben cosas que no les gustan (un pijama, un diccionario de inglés…) y se nota. Además desde pequeños podemos practicar con ellos un ritual en torno a los regalos: sentarse en trono a los paquetes, esperar a que todos estén reunidos y jugar a adivinar para quién es cada cosa y que puede ser. Así dura más la emoción y es más fácil que lo agradezcan de manera adecuada.
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| Última actualización el Domingo, 23 de Noviembre de 2008 13:43 |



Si les pedimos su opinión y recogemos sus sugerencias a la hora de programar las celebraciones, nos evitaremos sus malas caras. Y todos disfrutaremos más.
Silvia
Yo he descubierto que cuando se empecinan en alguna cosa lo mejor es tratar de desviarles la atención sobre otro tema bien distinto, en vez de empeñarse en convencerlos.