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Pelo blanco en las mujeres PDF Imprimir E-mail
Escrito por patojad   
Lunes, 02 de Enero de 2012 22:57
mjer pelo blanco
 Comentario de Vivian Diller.

Hemos tenido abismos entre generaciones y entre géneros. ¿Estamos listos para el abismo entre canas?

Desde que puedo recordar, siempre ha habido un estándar doble sobre dejarse “gris”. Hombres como George Clooney, Richard Gere y Bill Clinton, no sólo muestran sus rizos claros, ¡sino que parecen verse mejor con ellos! Los hombres que se ponen tinte a veces quedan con un look poco natural y extraño. Ahora, esto podría estar cambiando. Los productos son mejores y las vulnerabilidades más aparentes.

En un reciente programa de NBC Today, hablaba con Donny Deutsch sobre encanecer en la mediana edad. Donny—que se veía muy bien con su tono sal y pimienta—me dijo que cada vez hay más hombres que van al salón de belleza, no solo a teñirse el cabello, sino para hacerse pedicure y manicure. La cosa es que, dijo, “la mayoría de los hombres no lo admiten… no conozco uno solo que lo haga.” Yo añadí que, como vivimos más, nos enfrentamos a una cultura obsesionada con la juventud, lo hablemos abiertamente o no. Ambos concordamos en que los hombres le ponen más atención a su apariencia, pero no se sienten tan cómodos compartiendo sus rutinas de belleza con otros como es el caso de las mujeres.

Mientras tanto, ha habido gritos de guerra más fuertes entre las mujeres para resistir los mensajes anti-edad. La belleza auténtica está in. Lo plástico está fuera. “¡Todos de gris!” escuchamos. “Enorgullécete de tus rizos plateados. ¡Es fresco, incluso sexy!” Pero aunque muchas mujeres apoyan la nueva tendencia—especialmente cuando se trata de que “otras” den el gran paso—aún hay mucha ambivalencia al respecto. “Lo haría en un minuto, si no me preocupara verme como mi abuela,” o “Estoy más que lista, pero ¿qué pensarán los demás?” son respuestas comunes. Incluso aquellos que están impacientes por dar ese paso dicen: “No me preocupa ser gris, sino cómo hacer la transición.”

A pesar de que muchos quieren saltar al carro alegórico que dice “Los 50 son los nuevos 30”, la mayoría de hombres y mujeres expresan una legítima angustia por el impacto que podría tener el cabello gris sobre sus carreras, sus relaciones y sus autoestimas. Los hombres quieren verse lo suficientemente en forma para conseguir un buen trabajo. Las mujeres se preocupan de que les ponga más años en el rostro y, posiblemente, que envíe el mensaje de que se están descuidando.

Dicha sea la verdad, no hay muchos modelos a seguir en este movimiento de “todos de gris”. Ninguna de las 15 mujeres de la lista de Fortune “500 CEO femeninas” tenía cabello gris el año pasado, y solamente 5 de las 93 mujeres en el congreso muestran sus canas. Hay pocas actrices, como Betty White, Helen Mirren y Judi Dench, que portan con orgullo sus melenas blancas en pantalla, incluso en el papel ocasional que requiere canas para actuarlo— ¿recuerdan que Streep se pintó de blanco para representar a Miranda en “El diablo viste a la moda”? Pero las demostraciones públicas a favor de las canas femeninas aún son poco frecuentes y efímeras.

Aunque tirar por la borda la tradición de cinco décadas de teñirse el cabello sigue provocando una gran variedad de miedos entre las mujeres, sí se está gestando un verdadero “Movimiento Gris”. Es apoyado por nuestra reciente población mayor; mujeres que buscan maneras de verse atractivas sin recurrir a medidas radicales para regresar el reloj. Y aunque los hombres siguen teniéndola más fácil en el tema de sus canas—que los hacen ver distinguidos, incluso elegantes—cada vez hay más varones que reconocen las presiones para verse más joven que existen en nuestra cultura.

Las mujeres luchan, se rebelan contra las campañas anti-edad, y cada vez más hombres reconocen que tienen retos propios. El hecho es que, todos envejecemos y encanecemos conforme pasa el tiempo. Y, como vivimos vidas más largas—con canas en la cabeza durante más años que antes—el abismo entre géneros parece reducirse conforme enfrentamos esta realidad. En otras palabras, las cosas ya no son blanco y negro.

 

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