| La felicidad y los regalos |
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| Escrito por patojad |
| Lunes, 02 de Enero de 2012 22:46 |
![]() Al pensar este tema para este mes y buscar documentación me he encontrado este artículo de lucía etxebarria que me ha gustado y lo comparto: Los investigadores del departamento de Psicología de la Universidad de British Columbia, en Canadá, y de la Escuela de Negocios de Harvard llevaron a cabo un experimento cuyo resultado se publicó en la revista Science. Preguntaron a 635 individuos por sus ingresos y su valoración del grado de felicidad. Después, calcularon cuánto gastaban al mes en pagar facturas y en regalos para sí mismos (“gasto personal”), o en regalos para otros y en donativos de caridad (“gasto prosocial”). Hicieron otro experimento con 46 participantes, a los que repartieron sobres con dinero para gastarlo ese mismo día. Asignaron al azar cuáles debían gastarlo en regalos para sí mismos y cuáles en regalos para otros o donativos, y midieron el grado de felicidad de cada uno antes y después del gasto. La conclusión taxativa fue que el gasto personal no está relacionado con la felicidad, pero el prosocial sí: si una persona gasta mucho en sí misma, no es más feliz que si gasta poco. Pero cuanto más dinero gasta la gente en otros, más feliz es. Vivir la Navidad en Año de Crisis tiene dos cosas buenas. La primera, que este año el horroroso engendro de árbol eléctrico gigante que normalmente se alzaba desde el centro de la rotonda cercana a mi calle ha desaparecido, para alegría de mi vista y de los conductores a los que ya no cegará. La segunda, que los ciudadanos no se lanzarán a despilfarrar desaforadamente sus ahorros de todo el año. Aun así, doy por hecho que todo el mundo regalará, pero ya no podrán llegar a última hora al Gran Almacén de turno y apoquinar doscientos euros para quedar bien ante el cuñado o la suegra,sin invertir más de cinco minutos en elegir el presente. Este año, crisis obliga, si no nobleza. Los regalos no valen por lo que cuestan en euros, sino por el cariño, el esfuerzo, el tiempo invertidos en su búsqueda y en su preparación. Por eso muchas veces nos resulta tan importante el envoltorio o el estuche como el obsequio mismo. Por eso yo siempre envuelvo personalmente mis regalos, en un papel manila especial que compro en una tienda de artículos de bellas artes. Y por eso yo valoro más los dibujos que me hace mi hija –unas fantasías multicolores de tremendo barroquismo y horror vacui, en las que debe de invertir horas– que los carísimos centros de flores que me envían los editores (perdón… enviaban, doy por hecho que este año recibiré un libro como mucho). Porque el símbolo esencial de la Navidad no son las figuritas de los nacimientos, ni Papa Noël, ni el árbol iluminado, ni el besugo, ni el cava ni los turrones de Jijona. El verdadero símbolo de la Navidad son, sobre todo, los regalos, que se supone que conmemoran los regalos de los pastores y de los Magos al Niño. Sea usted o no cristiano, la Navidad le ofrece la oportunidad de comprobar en carne propia que “hay más alegría en dar que en recibir”. Lo dice el Evangelio (Hch 20, 35), y lo reiteró el estudio citado al principio del artículo. A todos nos gusta recibir regalos, pero sobre todo lo que nos encanta es hacerlos. Por lo menos a mí. Regalar como muestra de afecto, sin esperar nada a cambio. Porque, a fin de cuentas, la gente no se quiere porque se haga regalos, sino que se hacen regalos porque se quieren. Tambien encontré este escrito que me encantó: Juan es un niño de siete años que vive con Su mamà, una pobre costurera, en un pequeño cuarto. En navidad, Juan espera, ansioso, la llegada de los regalos. Ha colocado en el pequeño àrbol navideño una gran media de lana, esperando encontrarla la mañana siguiente, llena de regalos. Pero su mamà sabe que no habrà regalos de Navidad para Juan porque son muy pobres. Para evitar su desilusiòn, le explica que hay regalos visibles, que se compran con dinero,y REGALOS INVISIBLES, que no se compran, ni se venden, ni se ven, pero que lo hacen a uno muy feliz: como por ejemplo: EL CARIÑO DE MAMA. Al dìa siguiente, Juan despierta, corre al àrbol y ve su media vacìa que contiene un pequeño papelito que dice: Juan, hijo mìo te amo mucho, he llenado la media de besos como señal de mi gran amor hacia ti: Tu mamà”. La recoje con emociòn y alegrìa y se la muestra su mamà diciendo: “¡Gracias mami, esta llena de regalos invisibles y soy muy feliz de tenerte!”. Por la tarde en el colegio cada cual muestra orgulloso su regalo, “¿Y a ti, Juan, què te trajo la navidad?” Juan muestra feliz su media vacia: “¡A mi me ha traido regalos invisibles!”, contesta. Los niños se rìen de èl. Entre ellos Federico, un niño consentido quien tiene el mejor regalo pero no es feliz. Por envidia su compañero le hacen burla porque su lindo cuadriciclo no tiene marcha atrás y enfurecido destruye el valioso juguete. El papà de Federico se aflige y se pregunta còmo podria darle gusto a su hijo. En eso ve a Juan sentado en un rincòn, feliz con su media vacìa. Le pregunta: “¿Qué te ha traìdo la navidad?” “A mi, regalos invisibles”, contesta Juan ante la sorpresa el papà de Federico, y le explica que no se ven, ni se compran, ni se venden, como el cariño de su mamà. El papà de Federico comprendiò. Los muchos regalos visibles y vistosos no habìan logrado la felicidad de su hijo. Juan habìa descubierto, gracias a su mamà, el camino a la verdadera felicidad. Felicidad no la producen las cosas, Felicidad es un estado del alma producto de la conexiòn con el Dios Real y Poderoso que se hizo hombre para demostrarnos su amor y llenarnos de regalos invisibles. Lea volvió a exclamar: «¡Qué feliz soy! Las mujeres me dirán que soy feliz.» Por eso lo llamó Aser. Genèsis 30:13. El que desprecia a su prójimo peca, pero es feliz el que se apiada de los pobres. Proverbios 14:21. Estos comentarios nos hacen reflexionar sobre la calidad y la cantidad de los regalos que hacemos a nuestros seres queridos y la conclusión es que no hace falta que sean de mucho valor o llenos de mucha intención sino que sean fruto del amor que procesamos a quien se lo regalamos. Saludos y suerte con los regalos que os hagan estos días. Agrega tu comentario |



