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Escrito por Aurora Borealis   
Miércoles, 01 de Octubre de 2008 21:21

La institución del divorcio es casi tan antigua como la del matrimonio. En la mayoría de las civilizaciones que regulaban el matrimonio, su ruptura generalmente era solicitada por los hombres. Aunque en algunas de ellas, el nacimiento de un hijo le otorgaba al vínculo el carácter de indisoluble, es decir no podía romperse el matrimonio.

El divorcioEl motivo más común de divorcio era el adulterio (relación sexual de una persona casada con otra que no sea su cónyuge), aunque en muchas sociedades antiguas también era motivo de muerte, como en la antigua Babilonia, donde el divorcio podía ser pedido por cualquiera de los cónyuges, pero el adulterio de las mujeres era penado con la muerte.

Los celtas practicaban la endogamia (matrimonio de personas de ascendencia común), excepto los nobles que solían tener más de una esposa. Era habitual la práctica de contraer matrimonio por un período establecido de tiempo, tras el cual los contrayentes eran libres, pero también era habitual el divorcio. Es curioso que en la actualidad de nuestro 2008 se vuelva a estudiar esta posibilidad por la creciente y ascendente demanda de divorcio como alternativa a no “casarse” para toda la vida hasta que la muerte nos separe, se estudia la posibilidad de contraer matrimonio por un período establecido de tiempo, prorrogable o no.

En América, los Aztecas sólo podían tener una esposa y un número determinado de concubinas, sólo la cantidad que pudiera mantener. En este contexto, no desconocían el divorcio, pero debía lograrse por sentencia judicial, que los habilitaba para contraer nuevamente matrimonio. Los hombres hebreos, en cambio, podían repudiar a sus esposas sin necesidad de argumentar la causa de tal actitud. También existía el divorcio por mutuo disenso, pero las razones de las mujeres eran sometidas a un análisis más riguroso que las del hombre.

También en la antigua Grecia existía el divorcio por mutuo disenso y la repudiación, pero el hombre debía restituir la dote a la familia de la mujer en caso de separación. En Roma no se tenía el divorcio sino hasta el siglo II a. C. y tuvo similares características que en Grecia, aunque las mujeres que eran ricas por herencia de su padre y descontentas con sus esposos, solían abandonarlos y divorciarse de ellos sin mayores inconvenientes.

En los inicios del cristianismo, el divorcio era admitido, pero con el tiempo la iglesia lo fue prohibiendo. A partir del siglo X, eran los tribunales eclesiásticos quienes tramitaban los divorcios, no sin grandes disputas de distintos sectores de la iglesia cristiana. Pero a partir del Concilio de Trento, en 1563, se impuso la teoría del carácter indisoluble del vínculo, aunque se admitió la separación de cuerpos. Sin embargo, la Reforma de Lutero, admitió el divorcio aunque únicamente en casos muy graves. Bendito Lutero.

En España el Fuero Juzgo lo admitía en casos de sodomía del marido (relación sexual entre hombres, muy frecuente en la antigua Grecia), inducción a la prostitución de la mujer y adulterio de esta. Pronto Las Siete Partidas lo prohibieron.

Pasos hacia adelante y pasos hacia atrás. La lucha por conseguir la estabilidad de mejorar las cosas conlleva mucho tiempo y tesón. Italia  y España  fueron  de los últimos países europeos en aprobar definitivamente el divorcio. El divorcio ha causado grandes polémicas en los países mayoritariamente católicos, pues la Iglesia Católica no considera posible el divorcio de las personas.

Seguimos sin poder divorciarnos del todo, nos guste o no. Increíble pero cierto.

Comentarios (2)
aunque te divorcies siempre quedan lazos que te unen
1 Jueves, 16 de Octubre de 2008 11:46
patojad
Por má que uno quiera , el hecho de estra divorciado, no evita tener ciertas conexiones con la persona que abandonaste, algunas imágenes y pasajes d etu vida no se olvidan, además de cosa comunes e indivisibles que siguen contigo
el divorcio era cosa de hombres
2 Jueves, 16 de Octubre de 2008 22:07
Conchi Perez
por tu articulo deduzco que el matrimonio era indisoluble o no dependiendo de los hombres llamense civiles o eclesiasticos. La mujer lo pagaba con su propia muerte. No han cambiado tanto, siguen habiendo hombres que siguen infringiendo el mismo castigo.Esto a la memoria de las mujeres que esta semana han perdido la vida en manos de sus maridos o sus ex.

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Última actualización el Miércoles, 01 de Octubre de 2008 22:48