| ¿Qué hago yo con ese de marrón? |
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| Escrito por JOE |
| Lunes, 04 de Octubre de 2010 17:07 |
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Como todos los días cuando llego a la oficina, he abierto el correo, algo rutinario en mí, y cuál es mi sorpresa cuando me doy cuenta que tengo un e-mail de Antonio.
Aún no se explica porque lo hice, y yo a veces tampoco, pero dentro de mí, hay otra persona que me conoce muy bien, y sí lo sabe. Lo he echado mucho de menos, ya que con él aprendí a vivir de otra manera. Por primera vez en mi vida disfruté de la montaña, tal cual, me preparé físicamente y sabiendo como soy, me compró un equipo completo de montaña, y allí que nos fuimos. Estar dentro de la naturaleza sabiendo que detrás de ti hay alguien que se ocupa de que todo vaya bien y de hacértelo pasar lo más fácil posible es algo que para mí era imposible de pensar, si me hubieran visto mis hermanas, vamos, inmortalizan la visión. He disfrutado mucho y me ha hecho conocer la montaña como nunca lo hubiera creído, he sido feliz, hicimos muchas excursiones, fuimos a ver museos, a explorar nuevas zonas, a ver un yacimiento arqueológico y sobre todo algo que me fascinó, al teatro. Me llevó a ver un concierto de música escocesa, creo recordar, bueno, no sabéis lo que me divertí y lo a gusto que estaba. La verdad, nuestra relación era casi perfecta excepto que le sobraban kilómetros. La forma en que lo conocí, es lo habitual hoy en día, pero no para mí, que había salido como quien dice de las faldas del matrimonio, que en mi vida me había besado nadie que no fuera mi marido, lo típico, en fin , por un poco de curiosidad y un poco por la insistencia de mis hijos de que conociera a alguien, me conecté a internet en un foro de estos que conoces a personas por la red. Empezamos a entablar conversación hasta que un buen día decidimos quedar en persona para conocernos. Lo recuerdo como si fuera ahora, estuvimos más de una hora en la Ciudad de las Ciencias dando vueltas, hablando por el móvil sin poder encontrarnos, hasta que al fin el de la chaqueta de piel marrón, alto, delgado, con poco pelo y muy corto, estaba de pie a lo lejos levantando la mano y yo encima del puente levantando también la mano, en fin un show. Lo desagradable de este encuentro no fuimos nosotros, sino mi ex marido que apareció por allí con la excusa de que le diera el carnet de mi hijo mayor, así que deje a Toni en la puerta del cine y me fui con mi ex. Estuvo un tanto dramático y llorón queriendo que yo remediara sus inseguridades respecto a su sentimiento con su nueva pareja, que cinismo, en fin, deprimente, después de una hora volví con Toni . No sé ni como lo encontré, pero allí estaba, me esperaba en una cafetería, cerca del cine, y si no tuve bastante con el lloriqueo de mi ex, éste empezó ha enseñarme fotos de su mujer que por desgracia había fallecido y a contarme como de feliz había sido su vida con ella. Mis sentimientos no pudieron aguantar más y exploté a lloro vivo. Pasamos ese día como pudimos, y después del cine nos despedimos, no sin antes hacernos las oportunas fotos de rigor. Cuando llegué a casa, me miré al espejo y me pregunté qué coño hacía yo en la Ciudad de las Ciencias buscando a alguien con una chaqueta marrón. ¿Me podéis contestar vosotras? Hasta la próxima, besitosssssssssssssssssssssssss.
Comentarios (2)
los buenos recuerdos
1
Martes, 05 de Octubre de 2010 19:27
pedro picapiedra
cuando uo guarda los buenos recuerods de los demás es lógico que a la llamada de algo que recuerdas como bueno atiendas con interés, otra cosa es que luego quieras algo más
ánimo
2
Martes, 05 de Octubre de 2010 19:30
conchita perez
pues tal vez encontrando a un amigo, no todas las relaciones tienen que cuajar en algo sentimental.
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| Última actualización el Lunes, 04 de Octubre de 2010 17:13 |



Cuento tiempo sin saber de él. En su e-mail me cuenta, por encima, como le ha ido la vida y como lleva el tema de su nueva pareja, desde que yo decidí romper la relación.