| Experimento inhumano |
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| Escrito por monines |
| Lunes, 30 de Agosto de 2010 18:54 |
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Como os contaba en mi anterior escrito los humanos me han capturado. No sé dónde me llevan. Al final me han llevado a una gran jaula. Hay otros cuatro monos dentro y una escalera en el centro con muchos plátanos encima. Tengo miedo y mucha hambre así que saco fuerzas y me subo a la escalera a coger una banana. El esfuerzo es inútil, cuando estaba casi arriba los otros monos me han bajado de mala manera y me han dado una buena paliza. No sé que les pasa, parecen alienados. No es que no quieran compartirlos, pues ellos tampoco se los comen. A lo mejor están envenenados o algo así y me están protegiendo.
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Han pasado muchos días desde aquello. Un buen día encontré este escrito que lo explica todo:
Cada vez que uno de los monos trepaba la escalera para agarrar un plátano, los científicos lanzaban un chorro de agua fría no sólo al aventurero sino también a los monos que se habían quedado detrás sin intentar nada. Repetida la situación un número de veces, los monos terminaron aprendieron la relación entre la escalera y el agua de modo que cuando uno intentaba subir la escalera, los otros lo molían a palos. De esta forma, finalmente ninguno de los monos se atrevía siquiera a caminar cerca del centro de la jaula, a pesar de la tentación de los plátanos. Los científicos se dieron cuenta que ya no era necesario utilizar el castigo de agua fría. Entonces, sustituyeron a uno de los monos por otro nuevo. Lo primero que hizo el novato nada más ver los plátanos fue, por supuesto, lanzarse hacia la escalera. Los otros rápidamente lo bajaron y le pegaron para evitar que les cayera agua fría encima. Después de reiteradas palizas, el nuevo integrante del grupo nunca más subió por la escalera. Entonces un segundo mono fue sustituido y, como era de esperar, cometió la misma osadía que también terminó en una paliza. Irónicamente, el primer mono sustituido se encontró participando con especial entusiasmo, aunque sin comprender la razón por la cual estaba golpeando al recién llegado. Un tercer mono fue reemplazado, y se repitió el suceso. El cuarto, y finalmente el quinto de los monos originales fueron sustituidos también por otros nuevos. Si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué pegaban con tanto ímpetu al que subía a por los plátanos, con certeza ésta sería la respuesta: «No lo sé. Aquí, las cosas siempre se han hecho así.»
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Queridos humanos: dejadnos tranquilos de una vez y experimentad con vuestras pelotas. Total, para que al final descubráis que sois más idiotas que nosotros. |
| Última actualización el Jueves, 02 de Septiembre de 2010 21:27 |





Bienaventurados los inventores del sida porque moriran de síndrome de inmunodeficiencia adquirida