| Fiesta |
|
|
|
| Escrito por ALFONSO |
| Lunes, 07 de Febrero de 2011 11:50 |
|
Ayer me fui de fiesta. Esto puede parecer una frase sin ningún tipo de interés, pero para una persona de mi edad que hace más de cinco años que no salía a una discoteca (no sé si se llaman todavía así), es toda una declaración de principios.
![]()
Nos juntamos los cinco amigos íntimos para hacer una despedida de casado. Como va siendo ya costumbre uno de mis amigos se divorcia y nos reunió a los íntimos para contarnos sus penas y pedir o escuchar consejos de los que ya han pasado por esta situación. Cinco tíos, cuatro divorciados y un viudo. Me parece que la famosa unidad familiar que todavía algunos intentan defender (amen), en el siglo XXI ya no tiene razón de ser. Pero esto es otra historia. La cena fue en un restaurante Wok de esos que se han puesto tanto de moda, sobre todo por su calidad precio muy asequible al bolsillo del separado (los divorciados pasan una cantidad nada despreciable para la manutención de sus hijos o por lo menos eso es lo que se supone). A Salva, mi amigo nuevo soltero, no había quien lo animara. No hacía otra cosa que repetir lo feliz que había sido y lo mal que lo estaba pasando. Por supuesto no lo decía así, los hombres no sabemos expresar nuestros sentimientos, pero la cara demacrada, ojeras y su galopante delgadez no mentían. Cuando un hombre tiene algo importante que decir o un problema que confesar, lo plantea como los bucles en programación. Se comienza en un punto y la historia va formando un circulo hasta que desencadena donde habíamos empezado para dejar cerrada la historia, y así es posible entenderla. Pues cuando Salva iba a comenzar su cuarto bucle decidimos ir a tomar unas copas para a ver si podíamos animar el velatorio. Después de varias horas intentando que el avión remontara el vuelo decidimos buscar una pista más larga, un sitio llamado “treinta y tantos” donde la persona más joven era yo, con cuarenta, y con fama de que aquí liga hasta el más feo. Salva que en sus tiempos mozos era el colega que se las llevaba a todas de calle, sobre todo a las que estaban buenas, volvió a redescubrir su magnetismo con las mujeres. Y nunca mejor dicho lo de mujeres (cuarenta y tantos). En la discoteca todos con dos o más copas encima y la semi oscuridad del local podríamos hacer una comparativa de las fiestas que hacíamos cuando teníamos 20 años pero sin la tontería de entonces, y Salva volvía a ser el rey de la pista. Se aproximó tambaleándose (dos mojitos) a dos chicas (41 y 44) yendo directamente a abrazarse a la más guapa. La fea siempre me tocaba a mí, y no es una queja, al contrario, esta práctica es la que sucedía siempre de jóvenes y yo agradecidísimo, si no hubiera sido así yo no hubiera ligado nunca. La chica muy lejos de asustarse se quedo abrazada a Salva mirándole fijamente a los ojos. Sus caras, sus labios, estaban a escasos centímetros y ambos se mantenían la mirada fija. Era como esa lucha de miradas en la que se juega a ver quien desvía la vista antes. O simplemente estaban haciendo eso que hacíamos de jóvenes de estudias o trabajas, cómo te llamas, quieres un trago, me llamo tal… , pero debido a nuestra edad y a lo ya vivido, la cosa cambia, no estamos para tonterías, te miro a los ojos y si encuentro que hay vida detrás continuamos y si no busca otro barco marinero no perdamos el tiempo. Salva giró la cara y se acerco lentamente a susurrarle (en una discoteca es difícil susurrar) algo al oído. Habéis forzado dos imanes juntos con la misma polaridad, que mantienen una delgada línea que es imposible unir. Pues lo mismo pasó con los labios de él recorriendo toda la mejilla hasta llegar a su oído y una vez allí decidió que no era su lado bueno y repitió la misma operación hasta llegar al otro oído, donde la polaridad cambio y sus mejillas tomaron contacto. Con la amplitud de campo, ella busco con la mirada a su amiga que estaba justo detrás de él y le hizo un gesto de pregunta. Ese que abres mucho los ojos y levantas ligeramente un par de veces la barbilla y luego inclinas la cabeza enfocando al individuo. Gesto que significa, “que te parece este chico”, “esta bueno ¿verdad?”, “además huele bien”, “te importa que te deje sola un rato”, ”luego te cuento todo”. Y la amiga le contesta con el gesto de afirmar lentamente con la cabeza, “que suerte tía”, “mucho ojito a ver lo que quiere”, “aprovecha que es de lo mejorcito”, “quiero que me lo cuentes todo”, “siempre me dejas con el amigo feo”. En ese instante sonó Thriller era la noche de Michael Jackson y todos como locos no pusimos a disfrutar del más grande de la música. A las dos horas, Salva me dijo que hiciéramos marcha que él cogería un taxi y yo asentí lentamente con la cabeza. El lunes si no me llama él, sin falta le llamaré yo, tenemos que hablar. Le tengo que contar lo que se perdió con la amiga fea….
Comentarios (3)
q pena de treinta y tantos
1
Miércoles, 09 de Febrero de 2011 20:49
quesia
la inauguracion de esa discoteca prometia, ser un sitio de moda para gente guay, una servidora estuvo en tal evento, desgraciadamente, se ha convertido en una golden cualquiera segun muchos comentarios de amigos/as.... bueno, la musica es buena.
toda edad es buena
2
Jueves, 10 de Febrero de 2011 20:21
martix
lo importante es disfrutar de la vida tanto los feos como los guapos, hay que dar rienda suelta al cuerpo y compartrlo con lod demás
tu de que grupo eras?
3
Miércoles, 16 de Febrero de 2011 09:22
conchita perez
solteros, viudos, divorciados, o casados? porque al final si que tuvisteis fiesta!!!!!jajaja muy bueno, ah y que más te daban los de treinta y tantos si tu ya tienes cuarenta. Tranquilo después de los 40 también hay vida.
Agrega tu comentario |
| Última actualización el Lunes, 07 de Febrero de 2011 23:59 |



