| La monté gorda |
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| Escrito por ALFONSO |
| Miércoles, 02 de Junio de 2010 06:58 |
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Debido a mi trabajo (lea mi primer artículo) mantengo una fluida relación telefónica con la central de la aseguradora que nos proporciona el cincuenta por ciento de nuestro trabajo. Por supuesto la central está en Madrid, como casi todas las aseguradoras. De las 12 aseguradoras a las que prestamos nuestros servicios solo una está en Barcelona. Para agilizar todos los trámites tenemos asignado un teléfono propio con dos extensiones. Paco y Sandra, son las personas que gestionan todos nuestros avisos y despachamos el servicio que ya ha quedado cerrado o reabrimos por posibles ampliaciones que puedan llegar a necesitar el cliente. Resumiendo, que al cabo del día tengo que realizar o recibo entre 4 o 5 llamadas de 10 a 15 minutos de Sandra. Podía haber elegido hablar con Paco, que es igual de competente que Sandra, pero desde la primera silaba que escuche de ésta me enamoró. Sandra es esa voz dulce, amiga, simpática y a la vez competente e inteligente. Es esa voz que sabe mandar pero pidiendo por favor y no le importa reconocer que puede estar equivocada a pesar de lo poco que se equivoca. No tiene un acento definido pero se le nota la influencia madrileña. Posee una dicción perfecta que demuestra un nivel cultural medio-alto. Sabe perfectamente desarrollar su trabajo y se agradece cuando le planteas un problema grave y lo resuelve y simplifica como la cosa más natural del mundo. Y claro cuando mantienes una relación telefónica con alguien, lo primero que haces es poner una cara a esa voz. Y para mí Sandra era rubia (dicho por ella), normal, ni fea ni guapa, ni alta ni baja. Melenita por los hombros con el pelo liso, cara redondita con ojos oscuros y pequeños, y una boca con los labios no muy grandes. Ya con el tiempo y debido a las conversaciones informales que teníamos todos los días le iba poniendo cada vez más rasgos. Un día le pones falda porque te comenta que le gusta vestir de falda. Otro día le pintas las uñas con colores discretos sólo con un toque de brillo. Abusa, pero sólo cuando va de fiesta, de los zapatos de tacón pero para trabajar lleva zapatos más cómodos pero siempre con algo de tacón. Le encanta leer con lo que debe de tener cerca siempre un libro que lee en el metro de casa al trabajo. Dos pares de gafas, las de trabajar cómodas y un tanto serias, y las que utiliza para salir de fiesta modernas y con tonos azulados. A lo largo de los años nuestros niveles de intimidad han llegado al máximo exponente. Tanto debido a la buena relación que ha surgido entre nosotros como a la gran virtud de vivir a 350 km de distancia y no conocernos físicamente. Es básicamente igual a la multitud de relaciones que se han creado por internet, pero por teléfono. Multitud de veces hemos bromeado sobre el tema e incluso hemos jugado con el tema del sexo telefónico. Pero siempre hay una primera vez. Ésta fue en marzo, yo comenté que la invitaba a las fallas y ella seriamente me dijo que sí. ¿Pero qué he hecho? Sandra va a venir a mi casa. La voy a conocer en persona. Que nervios. Tengo que cortarme el pelo. Comprarme unos pantalones. Limpiar la casa. Coño tendrá que dormir en casa. ¿Dónde? No tengo más cama que la mía. Bueno el sillón es cómodo. ¿Dónde la llevo? Hace mil años que no salgo. Creo que nunca he estado tan nervioso. Habíamos quedado en el andén del tren que venía de Madrid. Fue ella la que me reconoció llamándome por la espalda. Su voz inconfundible me acariciaba los oídos pero la vista me engañaba. Era la voz de mi Sandra pero mis ojos se fijaban en la boca por donde salía la voz. Una chica rubia con el pelo rizado muy bajita y muy, muy entrada en carnes. Bueno estaba muy obesa. El único parecido a mi Sandra era que llevaba falda. Todo parecido con la imaginación era pura realidad. Le pegué esquinazo con la escusa de ir al servicio y lavándome la cara medité lo cerdo que era. Como podía juzgar a una persona sólo por un estímulo visual.
Por suerte pude controlar mi pánico. Al poco tiempo íbamos cogidos de la mano. Recorrimos todos los baretos que recordaba y cogimos uno de los mejores pedales que recuerdo. Y después de desayunar churros con chocolate fuimos a dormir. Y no en el sillón. Sandra me enseñó muchos sitios que producen placer y que no sabía ni que existían. Sandra viene una o dos veces al año a Valencia y siempre a mi casa. Es una de mis mejores amigas.
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| Última actualización el Martes, 08 de Junio de 2010 21:48 |




Aunque en el fondo entiendo que tengas que recurrir a este tipo de imagenes, porque sino tendrias menos interes que el mecanismo de un botijo.
En breve será sustituída por otra más adecuada.
A mí personalmente el artículo sí que me gusta. Pienso que es sensible con la protagonista y no me parece insultante. Otra cosa es la foto.
Te pido disculpas porque no he cambiado la foto como me propuso la direccion de la revista cuando les explique lo poco afortunada que era. Me pongo manos a la obra
Para que una revista tenga un minimo de calidad tan importante son los escritos, como las imagenes
insertadas. Animo y adelante pero seleccionando mejor las imagenes.
Me reitero en mis disculpas, en especial para Alfonso, victima en este caso inocente de mi indignación. Saludos.
me parece un poco fuera todo esto, pués no es para tanto, porque dar tanta importancia??? absurdo, acaso llamais a lecturas o a semana o a cualquier revista que plasme fotos o comentarios que esteis en desacuerdo?? chorradas
Ahora entiendo como los comentarios en su mayoría los realizan las mismas personas que escriben los articulos, me parece que teneis muy pocos seguidores.
Hay secciones que tratan los temas con mucha categoria, como son los Relatos Eroticos y otros como los Horoscopos que son malos, malos de verdad, para ser una revista femenina deja mucho que desear.
Esa fotografia estaría muy bien si se hablara de dietas, gimnasios o sobrepeso, pero puesta en un articulo que de entrada se llama "La monté gorda" y donde se describe una relación de amistad intima entre compañeros de trabajo queda patética.
Alfonso, yo tambien trabajo en seguros y creo compañero que nos merecemos un poco más de respeto.
Esta señora creo que tiene un complejo de autoestima que pretende pagar con todo el mundo,
si no te aceptas a ti misma no lo pagues con el resto del mundo, pero no le des importancia a cosas nimias.
COÑO, LEER OTRA VEZ EL ARTICULO. Y olvidaros de la foto. Aunque no se si quitarla, ya que el que entre mañana no sabra de que hablais
Y si perdemos a la única lectora de la revista saldremos a la calle a buscar otra, que yo con que le guste a una persona me conformo.
Lo que has escrito en "la monte gorda" es un hecho que se suele dar en el mundo de los seguros, yo conozco casos en lo que han terminado siendo pareja o cambiando de tramitador/a. Muchas veces nos creamos una imagen de las personas que no tienen nada que ver con la realidad, hay tienes a bombero que simplemente por escribir que la foto no me gusta, ya me ha catalogado por tener falta de autoestima, y debe de pensar que soy super gorda o algo similar, sin conocerme para nada.
Bueno Alfonso, conclusión de todo esto, has conseguido diecisiete, con este dieciocho comentarios, todo un récord.
Ya hablaremos de quien eres y en que seguros te mueves, a lo mejor nos conocemos.
No entiendo porque dicen que es ofensiva, porque?
¿que solo pueden salir en las revistas las mujeres delgadas o casi anorexicas?.
me da igual lo que digais de ellas a mi me seguiran gustando el mismo tipo de mujeres así que no comparto el cambio de imagen.
saludos