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Estamos a las puertas del San Valentín 2011, se asoma un catorce de febrero prometedor. Hay parejas que celebran este día de una forma especial, se dedican un tiempo exclusivo para amarse un poco más si cabe, para recordar lo mucho que se aman o sencillamente para hacerse un presente símbolo de una relación en la que el amor, es algo más que cuatro letras, es mucho más. Es un sentir, un deseo que despierta en nuestro interior, porque queremos hacer feliz a la otra persona que comparte nuestra vida y cualquier ocasión es buena para recordárselo.
Este día conlleva historias, unas muy románticas otras desastrosas, como aquellas personas que lloran porque nadie les ha podido decir ni un te quiero, se sienten solas, lo estén o no, se sienten vacías de amor y necesitan rebosar del mismo. Otras más afortunadas tienen quien les llene de pétalos el pasar, les regale corazones gigantes tipo almohada o les susurren millones de veces al oído lo mucho que se las ama.
Sea como sea, hay que estar abierto al amor y amar a alguien, hay que dejar de tener tantos prejuicios con los demás y darse una oportunidad a uno mismo. No todo es rosa, pero tampoco todo es negro, hay que darle un respiro a la vida y creer en algo que aún existe, a pesar de todos los pesares, y ese algo, es el amor que en un momento dado todos tenemos dentro, escondido o no, y deseoso de compartir con otra persona.
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